Hace 475 años, el parlamento inglés nombró al rey Enrique VIII única cabeza suprema en la tierra de la Iglesia de Inglaterra; poco antes, su anulación de matrimonio con Catalina de Aragón (para casarse con Ana Bolena) le había sido negada desde Roma. Su hija María tenía 18 años en ese momento y ascendió al trono 19 años después, restituyendo al año siguiente la comunión con la Iglesia católica. Murió cuatro años después y su media hermana Isabel (hija de Ana) ascendió al trono al año siguiente, volviendo al protestantismo.
A lo largo de los siglos, la Iglesia católica ha sido paulatinamente aceptada en el Reino Unido, alcanzando en noviembre de 2005 un 8,51% de fieles católicos y contando actualmente con 8 provincias eclesiásticas, que incluyen también los territorios de las islas de Man, Guernsey y Jersey, así como una parte de Irlanda. Existe además un ordinariato militar católico y un exarcado apostólico de rito ucraniano. Ahora bien, ¿puede un anglicano convertirse en católico? Sí. ¿Cómo? De tres maneras: